Buenas gente!
Manu volvió de Iguazú y ya le teníamos organizado un asado bastante suculento. El miércoles sería la fecha y Fer sería el encargado esta vez de preparar la carne, y el club Mitre en la ribera del río, el sitio donde hacerlo. Desde aquí mi más sincero agradecimiento hacia él porque la comida estuvo genial. Matambre con queso roquefort, vacío con toques de romero y otras especias, chinchulín en su punto… ya os podéis imaginar el festín que nos pegamos allí el personal, aparte de las aseguradas risas, más aseguradas cervezas y el buen rollo que se respiró.
El jueves salimos un rato a
El viernes hubo cenita en Baraka, conocido ya por los que me leéis. Esta vez fueron tallarines caseros preparados por la mismísima Mónica que, ayudada por Fernanda que es la más flamenca del lugar, los hizo para quitarse el sombrero. Cenamos y charlamos compartiendo muchos puntos de vista sobre política, viajes y libros. De todo un poco. Al término de la cena recibí un mensaje de Omar en el móvil y al poco rato estábamos de camino a Madame, una de las discotecas más grandes de Sudamérica. La noche se convirtió en amanecer al ritmo de reggae (sí, increíble pero ponen reggae en las discos), cumbia (por supuesto), reggaeton (por supuesto segunda parte) y alguna canción de Estopa (jaja).
El sábado tuvimos concierto de “Alegre no tanto” (me encanta el nombre) que nos hizo saltar a ritmo reggae por primera vez, al menos, con una banda. Tuvo lugar en el club italiano y la sala fue espectacular. La banda estuvo a la altura de las circunstancias y gracias a ella pusimos en evidencia que el Ghetto español está en plena forma. En ocasiones tocaban algo de ska y allí que estábamos nosotros para formar un pogo. El resultado fue, un codazo en la frente y zapatilla que casi pierdo, por mi lado. Oscar se llevó, a parte de un azulejo del baño, un golpe en la mano y alguna contusión más. A Manu se le caía todo lo que tenía en los bolsillos y me llegué a preocupar cuando en mitad de los empujones me dijo que tenía la zapatilla perdida, con lo que le costó comprarse unas. No llegó la sangre al río y la encontró, menos mal.
Del concierto fuimos a un sitio llamado
El domingo se fueron muchos de los mochileros que estaban en el hostel y nos quedamos bien tranquilos. Estuvimos toda la tarde en el salón donde nos montamos nuestro peculiar centro de operaciones. Entre algo de lectura y chat pasé el domingo de la mejor manera posible.
Sí, he dicho lectura y es que, a sabiendas de que Carlos Ruiz Zafón había sacado otro libro hacía unos días, me pasé por la librería a preguntar por él. Mi intención no era comprarlo en un principio porque tengo otros libros a la espera pero, una vez que sostuve en mis manos el ejemplar de “El juego del ángel” me volvió a conquistar sólo con leer una línea. Es impresionante la manera en que escribe este hombre, y es que tras el éxito de “La sombra del viento”, se había creado una expectación enorme alrededor de su próximo lanzamiento. Por lo que llevo leído, sigue a la altura. Seguro que el final no me defraudará. Para saber más… acercarse por una librería… yo de momento sigo devorando línea tras línea…
Abrazos a todos y a cuidarse!!!




































